Rodolfo Edwards

1- ¿Dónde escribís? 

La inspiración te puede agarrar en cualquier lado, es como cuando te dan ganas de hacer pis. Por eso siempre llevo conmigo una libretita marca “Norte” y la birome reglamentaria. Para mí escribir es una tarea de 24 hs. Hasta en los sueños llevo mi libretita por las dudas...Anoto frases, ideas, a veces versos o poemas que salen de una, enteros. Esto vendría a ser el poema en estado embrionario, después vienen las correcciones, las versiones, es como armar un rompecabezas. Mi lugar de trabajo es el escritorio de mi casa, donde tengo todo: compu, biblioteca, discoteca. La música para mí es esencial. No puedo escribir en silencio.

2- ¿Trabajás en computadora o a mano?

Por lo general escribo a mano en una libreta grande (siempre de marca “Norte”). Todo lo relativo a corrección y tuneado lo hago en la compu.

3- ¿Escribís todos los días? ¿Tenés un horario fijo?

Escribo (y leo) todos los días, entre las 12 y las 4 de la mañana, más o menos. Durante el día, aunque durante el finde disponga de tiempo, no puedo escribir nada, no me puedo concentrar.

4-¿Cuánto tiempo le dedicás?

Como les dije en mi respuesta anterior. Entre tres y cuatro horas diarias.

5- ¿Algún ritual, costumbre o manía a la hora de sentarse a escribir?

Escucho la trasnoche de Rock & Pop o pongo mis discos de fondo. La música me da ritmo para escribir y pensar. La música es un jardín en los oídos y entre flores bellas sale mejor todo. Como manía, tengo que tener lápices y biromes cerca, en todos los ambientes de mi casa: en el escritorio, en el living, en la cocina, en la mesa de la luz. Y a la calle nunca salgo sin mi birome y mi libretita, aunque vaya a comprar tomates al chino. La poesía es muy escurrizada, si no la agarrás a tiempo, se disuelve el aire.

6- ¿Cuándo das por terminado un texto? ¿Qué recorrido emprende ese texto?

Estoy de acuerdo con Borges en que un texto se termina cuando está publicado. Porque mientras uno lo tenga inédito, siempre se te va a ocurrir algo para mejorarlo. Últimamente descubrí un divertimento: leo mi viejas libretas, de hace veinte o más años y me hago un auto remix: mezclo versos, tomo alguno y lo continúo ahora, lo intervengo. Es muy entretenido. También suelo leer mis textos en voz alta, para probarlos. Si suena, sirve, si no suena, no sirve.

7- ¿Qué relación tenés con tu biblioteca?

Mi primera biblioteca fue una caja de zapatillas; allí guardaba unos minilibros de una colección de clásicos que venían con la revista Hijitus. A aquella biblioteca de mi infancia, la vi crecer, festeje su primer dientecito, su primer baile, su casamiento, sus hijos. Y todavía sigue creciendo, a mí ya me lleva como diez cabezas. Para darle un beso, tuve que ir a la ferretería a comprar una escalera larga.
Los libros son presencias que me acompañan. Detrás de cada libro, hay alguien que nos espera, hay una aventura posible.

8- ¿Qué libro te gustaría leer?

Algún día quisiera tragarme de una los cuatro tomos de Muerte y transfiguración de Martín Fierro de Ezequiel Martínez Estrada. Espero hacerlo algún día.

9- ¿Qué cinco libros no pueden faltar en tu biblioteca ideal?

Martín Fierro de José Hernández, La musa de la mala pata de Nicolás Olivari, Ciudad de Baldomero Fernández Moreno, Argentino hasta la muerte de César Fernández Moreno, Pateando un empedrado de Manrique Fernández Moreno. Auspicia esta respuesta: Familia Fernández Moreno.

10- ¿Cuáles son los autores/libros que te parecen más sobrevalorados y cuáles los menos valorados?

Creo que en todas las generaciones se arma un canon, inevitablemente. Con operaciones de la crítica académica, el periodismo cultural y las editoriales empiezan a sonar dos o tres nombres que se desmarcan del resto y son los que aparentemente van a quedar pero las buenas obras imponen su peso y resisten al tiempo y las operaciones. El mejor antólogo es el tiempo.

11- ¿Qué relación tenés con la inspiración?

La inspiración es las ganas de vivir, de hacer, de crear. Hay que aprovechar los impulsos. Siempre hay que estar con el motor encendido, aguardando la bandera de largada.

12- ¿Cuándo una persona se convierte en un buen lector?

Leer y escribir es como un músculo que se desarrolla, es como hacer fierros. Cuando agarrás el  vicio de la lectura, no podés parar, es adictivo. Ser un buen lector es aprender a distinguir las naranjas de las manzanas, pero nunca hay que perder la capacidad de asombro y el placer que provoca una buena lectura.
  
Bonus Track:
-Experiencias e impresiones de escribir estimulado por alguna sustancia o en un estado de conciencia alterado. 

Es lindo ponerse en pedo de vez en cuando pero el mejor estado para escribir es estar fresco como una lechuga. El mito romántico celebra los estados alterados en relación a la creación, pero todo eso es puro chamuyo. Si estás dado vuelta como una cucaracha, lo mejor es volver a poner las patitas en el suelo y tratar de enderezar el marote.


¿Nos mostrás tu biblioteca y tu lugar de trabajo?





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